"Planta un árbol y cuida de él mientras crece"


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26 de marzo de 2008

Psicologia del cambio



De psicología no se nada. Pero igualmente creo entender por que no nos animamos a cambiar. A modificar nuestras vidas. A buscar nuevos caminos. Básicamente creo que es por miedo. Miedo al fracaso. Miedo a estar solos. Miedo a encontrarnos con problemas de difícil solución. Miedo a perder lo que tenemos. Miedo.

Decidir el cambio implica hacer un balance entre un estado de ánimo actual y uno deseado. Ese sueño ese deseo debe ser el motor del cambio. Si entendemos que las cosas materiales son solo herramientas que permiten reparar el motor estamos salvados. El sueño debe ser el motor y el combustible del cambio. El resto son cosas necesarias. Pero no fundamentales. Lo fundamental es entender y creer que todo es posible.

El primer paso es vencer los miedos. Es convencerse a uno mismo del “no importa lo que pase” mientras tenga comida y aire que respirar va a estar todo bien. Es pensar en que puedo estar mucho mejor para disfrutar cada día. Con ese sueño, ese deseo emprendemos la aventura del nuevo desafío. Así empezamos a buscar el camino. Así nos automotivamos y nos generamos energías.

Conocer las distintas etapas del posible proceso de cambio es importante para superar los pequeños fracasos. Hay que saber diferenciar los problemas estructurales de los coyunturales. De esa forma seremos menos fatalistas. Igualmente casi siempre esto se aprende viviendo el proceso por lo menos una vez en la vida.

Todo comienza cuando nos damos cuenta que algo no nos cierra. Luego soñamos con un estado de ánimo. Así perdemos un poco el miedo. Pegadito nomás decidimos buscar otro camino. Generamos incertidumbre. Buscamos soluciones para disminuir esa incertidumbre. Empiezan a aparecer señales positivas. Las aprendemos a percibir. Y cuando nos damos cuenta ya estamos avanzando. Ya estamos un poco mejor. Ya cambiamos algo y perdimos el miedo

2 comentarios:

María Eugenia dijo...

Hola, Ezequiel, que loco, recién me comentaron que andabas por san luis y tu historia de la renoleta y tu viaje, y haciendo un poco de memoria me dí cuenta que te conocí en guatraché, en una pizzeria de una esquina, la única por cierto, yo llegaba ese día de córdoba (lugar donde vivo) y vos estabas con tu amigo y con unos amigos mios (FEFE) comenzó a llover y fuimos a lo de él a escuchar buenos guitarristas (dos de los chicos) y a tomar unos vinos que magicamente sacaste de la renoleta, que loco es el mundo, pensar que en ese momento te comente de una amiga que estaba emprendiendo un viaje así, y ahora la conociste, Montse.. capáz no te acuerdes de mi pero a mi me quedó tu imagen de persona que se anima a cambiar.. y para cambiar tanto hay que saber muy bien lo que uno quiere... te dejo un abrazo, espero que estes muy bien.. y me encanto haber podido, aunque sea unas horas, participar de tu aventura. Ah me olvidaba, que bueno que fuiste escribiendo todo, es muy grato leerte. Saludos Euge (una psicologa de guatraché perdida en córdoba)

Daniel Páez Tur dijo...

Hola Ezequiel,

Soy un psicólogo de Ibiza que ha encontrado tu blog por casualidad. Esta entrada es muy acertada :) me ha venido bien.

Buen viento y buena mar,

Daniel