"Planta un árbol y cuida de él mientras crece"


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9 de enero de 2011

Cuadripléjico

En mi trabajo de acompañante terapéutico me toco asistir a una persona cuadripléjica. El chabón se la puso de frente con un camión cuando tenía 30 años, hace 10. No se mató pero no pudo mover mas nada de su cuerpo, solo la cabeza hacia los costados. A su vez, como si la vida lo golpeara aún mas, ese año se le murieron los padres y el hermano. Se quedó solo sin poder moverse con toda la herencia familiar de unos cuantos millones de dólares.

El día que lo conocí me pareció buena persona pero a los pocos días me di cuenta que era un irrespetuoso. El trabajo consistía en hacer guardias de 24 horas, dos veces a la semana. Tenía que asistirlo en todo, desde acercarle el vaso cuando me pedía coca cola hasta bañarlo y pasarlo de la cama a la silla, de la silla a la camioneta.

El chabón pesaba mas de 100 kilos aunque él decía que 95. Para cambiarlo de lugar aprendí la técnica. Me calzaba sus rodillas en mi cadera, lo agarraba fuerte pasando mis brazos por debajo de los suyos y lo abrazaba por la espalda. Yo inclinaba mi cuerpo y con el propio peso lo levantaba. Es una técnica sencilla pero que requiere mucha fuerza en corto tiempo. Requiere precisión.

Trabajando en este lugar comencé a ver lo que es la vida en los countrys. La casa de mi paciente tenía siete habitaciones y había seis televisores. Vivía solo. El living tenía un ventanal con vista a una gran laguna artificial. En el garaje tenía un auto deportivo de los años 80 comparado cuando ya estaba cuadripléjico.

No fue el trabajo mas agradable de realizar sobretodo por que el chabón jamás recibía nada de lo que le brindaba, solo aceptaba lo que él pedía de forma poco amigable. Había que hacer estrictamente lo que él decía: trae la tabla, corta el salame, pone hielo en el vaso, sentame bien, cambia de canal, cambia de canal, dale, dale, dale, apreta el botón del celular, apretá de nuevo, otra vez, dame comida, dame, dame, no coca cola.

Podría haber durado mas tiempo pues ya no me molesta tanto que me den órdenes. Dejé de trabajar el día que me desgarré los últimos dos anillos fibrosos de mi columna. En un pasaje de la silla a la camilla en el baño lo retuve levantado mas tiempo del que podía. Cuando me di cuenta estaba recostado en una cama si poder moverme. El chabón llamó una ambulancia y le dijo que me llevara al hospital público. Ni siquiera se dignó en cubrirme los medicamentos. Desde ese entonces no se mas nada de él. Supongo que estará rodeado de sus verdes billetes. Al final me dio lástima. Es el ejemplo mas claro que la plata no tiene mucha utilidad y en una gran mayoría de casos solo enferma si no se aprende a utilizarla en forma consiente. 

1 comentario:

Ramiro dijo...

Que triste Eze. Me parece que nada más adecuado que "pobre infeliz".
Porque hasta en esa situación se puede encontrar la felicidad y no me parece que él la vaya a lograr.